Blog

Los Mbyá Guaraní son los habitantes originales de un territorio que hoy ocupan en parte Paraguay, el sur de Brasil y el norte de Argentina. El pueblo Mbyá resistió la colonización impulsada por las misiones jesuíticas manteniéndose en la profundidad del bosque, y luego a dado una lucha que ha durado siglos ‒y que se mantiene en la actualidad‒ por preservar sus territorios, su lengua y su cultura. Durante su historia han debido enfrentar fuerzas poderosas que han amenazado su supervivencia: primero los conquistadores y misioneros españoles y portugueses, luego los gobiernos coloniales, posteriormente los gobiernos criollos que los obligaron a participar en las guerras que involucraron a Paraguay, Argentina y Brasil, y finalmente las amenazas más recientes de la agricultura en gran escala y los misioneros evangélicos y católicos que siguen recorriendo las comunidades, además de la irrupción de la globalización al interior de sus propias familias a través de los teléfonos celulares y la televisión. Hoy los mbyá viven en retazos de los grandes territorios que solían recorrer, arrinconados por plantaciones extensivas de soja, maíz y trigo que han cambiado completamente el paisaje en los últimos 20 años, transformando el bosque en pampas infinitas de monocultivos industriales.

A pesar de las continuas y persistentes agresiones que han recibido durante los últimos 500 años, los mbyá han conservado intactas una gran parte de sus costumbres y forma de vida. En el Opy, su casa del rezo, se reúne la comunidad al atardecer para acompañar el rezo de los Tamoi y las Jary, los abuelos y abuelas que lideran la vida espiritual de los mbyá. Allí se realiza el tangará, la danza circular que inician los niños y niñas, y se fuma el tabaco ceremonial en pipas o cigarros hechos con las mismas hojas de la planta.

Los mbyá nos han visitado ya 7 veces, desde el año 2009, durante el Encuentro de Sabios Indígenas Raíces de la Tierra. Han sembrado en nuestra tierra el rezo de la niebla y del bosque, de la divinidad solar Ñanderú y el espíritu del agua, Tupá.